Cadena de suministro, eslabones de valor

¿A que llamamos cadena de suministro?

Supongamos que se le ha antojado comer duraznos; es seguro que no se ha puesto a pensar cuál fue el «camino» que tuvieron que recorrer esos deseados duraznos, desde la chacra de donde los cosecharon hasta su mesa. Pues déjeme decirle que ese «camino» es una cadena de suministro que comprende el agricultor, el acopiador, el transportista, el mayorista, el minorista y finalmente el consumidor final que es usted.

Como se puede notar, la cadena de suministro es un subsistema que incluye información, tecnología, recursos, actividades, personas y logística, que se encuentra dentro de un sistema organizacional que busca la planificación de actividades con el fin de dirigir acciones para la obtención de productos y servicios.

Como todo proceso, la cadena de suministro debe su fuerza y eficiencia a todos los «eslabones» que la integran, ya sean estos proveedores, intermediarios, distribuidores y clientes. En esta consecución de esfuerzos, es importante que cada eslabón desarrolle sus actividades de forma eficaz y eficiente, para evitar o reducir la merma o desperdicio, en la búsqueda de la efectividad, en nuestras actividades y operaciones.

Como se ha mencionado, la cadena de suministro es tan «fuerte» como son los eslabones que la forman; lo que le suceda a cada eslabón o etapa de la cadena, ya sea un «suceso» positivo o negativo, influirá en el resto de la producción. A esto se le conoce como un «efecto en cadena», y no importa dónde se produzca este «efecto», pues afectará tanto hacia atrás, como hacia adelante del «eslabón» en el que se ha producido. A esto los especialistas lo llaman «sincronización», de ahí la importancia de regular y controlar el flujo de información y recursos dentro de la cadena, con el fin de evitar toda clase de anormalidades y que se produzca un quiebre o la ruptura en esta.

La visión clásica de las entradas y salidas de los sistemas productivos ha sido sustituida por los eslabones de las cadenas de suministro, en donde el flujo de operaciones o información se entrelazan entre sí, como diría el ingeniero Ishikawa en su famosa frase: «El siguiente proceso es el cliente». Por ello es importante que una organización logre un eficaz desempeño, que pueda alinear todos sus procesos con un fin único: la satisfacción total del cliente.

En una cadena de suministro, como la que mantiene Intercontact, esta interacción está alineada con el fin de desarrollar el óptimo desempeño de la organización en todos sus procesos. La sinergia, por tanto, se logra porque hay un enfoque claro y preciso. Al estar Intercontact comprometido con el éxito de sus clientes, consigue que la relación con estos sea sostenible y sustentable en el tiempo, como lo sigue siendo desde hace casi treinta años.

Autor: Dante Merino La Rosa

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